Ahora que se va acercando el verano, nos apetece comer comida ligera y de fácil digestión. No me veo comer un cocido maragato en pleno julio o agosto a las 3 de la tarde. Sudaría más que en una sauna con una sueca dentro, jeje. Bueno, a lo que íbamos. Hoy hablaré de las ensaladas. Se convierten en protagonistas indiscutibles de la gastronomía veraniega, desde las más sencillas a las más elaboradas. Pueden degustarse frías o templadas, con verduras y frutas, legumbres y escabeches, con salsa vinagreta o de yoghourt… Las posibles combinaciones son infinitas, sólo hay que echarle un poco de imaginación. El secreto de una buena ensalada está en los ingredientes, que deben ser frescos y estar bien limpios y escurridos; y en el aliño, que tiene que añadirse en el siguiente orden: primero la sal (mejor si es fina), luego el aceite, remover, y añadir por último el vinagre. Y si no quieres equivocarte en lo fundamental, el mejor aceite para una ensalada es el de oliva virgen extra. ...